El mole es uno de esos platillos que pueden ser amados en todo México, pero no es tan conocido fuera de nuestro hermoso país e ilustre cultura. Sin embargo, es uno de los mejores platillos que se pueden encontrar en la cocina mexicana. Sin mencionar uno de los que tiene más versátiles. 

Para algunos puede ser un gusto adquirido, por eso es bueno que haya tantos tipos porque te gustará al menos uno. Y aquellos que lo aman, lo aman de verdad.

Si eres uno de esos amantes del mole, toma tu teléfono y ordena unas deliciosas enchiladas de tus restaurantes cercanos a mi ubicación y honra tu amor por el mole. Encontrarás alternativas elaboradas con toda la tradición que simplemente te encantarán.

¿Qué es el mole?

El nombre mole proviene de la palabra náhuatl mōlli. Conforme ha pasado el tiempo, existen de diferentes colores como amarillo, rojo, negro, verde e incluso rosa. Otros reciben su nombre por sus ingredientes y sabores, como el pipián, el huaxmole y el almendrado.

Sin embargo, como regla general, el nombre mole se le da a la combinación de nueces, frutas y chile. Con el paso de los años, las recetas se han vuelto poco a poco más elaboradas. Además de servirse con carne, junto con el arroz, también se usa como relleno de tamales.

Historia del mole

Como ocurre con casi todos los platos principales de nuestra cultura, las historias sobre su origen pueden variar. Hay algunas leyendas aquí y algunas historias allá.

Se dice que en la época prehispánica los aztecas preparaban un plato llamado “mulli” o “molli”, palabra náhuatl que básicamente significa salsa. Vamos a ir con la menos conocida de las leyendas: 

Se decía que el mole tal como lo conocemos es gracias a San Pascual Bailón, el santo de los cocineros y en realidad fue un accidente que resultó a su favor. Se dice que Juan de Palafox, arzobispo de Puebla y virrey de España, llegó a su convento de sorpresa.

El padre Pascual era el cocinero principal y estaba bastante nervioso ante una visita tan importante. Mientras intentaba calmar sus nervios puso todos los ingredientes que ahora conocemos como parte del plato en una bandeja para guardarlo en la despensa. En su prisa tropezó y todos los ingredientes se fueron dentro de la olla donde se estaba haciendo el pavo. En su angustia oró y oró para que ocurriera un milagro. Se sorprendió al escuchar que a todos les encantaba el plato.

¿Es verdadera la historia? Nadie lo sabe realmente, pero es una bonita historia. Lo cierto es que el mole es el platillo mexicano con más variedad. Hay más de 100 tipos diferentes y todos tienen sus diferencias y pueden provenir de diferentes lugares. No es lo mismo el poblano que el oaxaqueño pero ambos son igualmente deliciosos.

Algunos de los tipos de mole más famosos son: el mole negro, rojo, verde, amarillo y coloradito. Las combinaciones pueden variar, pero el resultado es siempre el mismo: un platillo mexicano verdaderamente delicioso.

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