Quedarse en casa en medio de la pandemia de COVID-19, se ha convertido en la mejor medida para evitar contagios. Además de ser lo más inteligente y seguro que podemos hacer. Pero, si la despensa y el refrigerador están casi vacíos, eso es un verdadero problema. Es muy importante tener siempre en tu hogar los abarrotes esenciales, que tengan una vida útil prolongada y que sean lo suficientemente versátiles como para preparar una variedad de alimentos saludables y sabrosos.

Hay alimentos básicos que es mejor tener en nuestra alacena hoy y siempre. Por lo tanto, agrégalos a tu próximo pedido de abarrotes en línea lo antes posible. Te ayudarán a pasar largos períodos de tiempo en casa sintiéndose saludable, feliz y bien alimentado.

Abarrotes que no pueden faltar en tu casa

Los siempre confiables frijoles

Los frijoles son un alimento casi perfecto. Este producto se puede remojar fácilmente durante la noche o cocinar con cebollas, agua de ajo y especias a fuego lento durante unas horas, para tener una deliciosa comida. Con un alto contenido de fibra y proteínas, son un superalimento esencial en tu lista de abarrotes.

Pasta, un alimento que no puede faltar

Cualquier familia que tenga niños pequeños sabe que la pasta con mantequilla es un alimento básico, y por unas excelentes razones: es deliciosa, fácil de preparar y abundante. Aunque no es el alimento más saludable que digamos, ahora hay una buena cantidad de opciones saludables, como pasta de trigo integral, de garbanzos o vegetales. Definitivamente es un producto que no puedes dejar fuera de tu lista de abarrotes.

Carne para congelar

Si bien los filetes y chuletas frescas son siempre la mejor opción si vas a comprar abarrotes, puedes hacer que tu compra dure más si los congelas para usarlos después. La clave es congelar la carne tan pronto como llegue a tu casa, pero lo que es más importante, descongelarla precisamente cuando sea el momento de cocinar. No uses el microondas ni pongas carne congelada bajo agua tibia o caliente. Planifica con anticipación, tómate tu tiempo y simplemente coloca la carne congelada en una sartén de hierro fundido o de metal. Voltea las piezas después de una hora y dentro de un par de horas, los cortes deben estar listos para cocinar. Un consejo más: no debes volver a congelar la carne que ya ha sido descongelada. Cocínala sin importar qué y refrigere lo que no se consuma.