El uso del celular se ha vuelto tan cotidiano, que es muy normal ver a padres que les prestan a sus hijos sus teléfonos, incluso cuando tienen menos de 2 años y hay varias aplicaciones educativas para ellos que se pueden descargar a los smartphone.

Sin embargo, los expertos han sido muy claros últimamente: cero pantallas de celular antes de los 2 años, ¿por qué?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado esa recomendación tras revisar un centenar de estudios realizados en diversas partes del mundo en relación a las actividades infantiles y el móvil.

Y para que los papás no se sientan tan perdidos, los expertos de esta organización han lanzado una guía sobre cómo apoyar el desarrollo de niños menores de cinco años, así como cuántas horas deben dedicar al sueño y a la actividad física pensando en su crecimiento, su desarrollo cognitivo, la instauración de unos hábitos saludables y acortar el tiempo de sedentarismo.

uso del celular en niños

Te puede interesar: errores que cometemos al comprar en el hot sale

El uso del celular para calmar a los niños es contraproducente

Y neuropsicólogos como Álvaro Bilbao, autor de El cerebro del niño explicado a los padres (Plataforma), incluso dicen que los menores de seis años no deben entrar en contacto con los dispositivos tecnológicos por razones psicológicas, fisiológicas y de desarrollo que acabarán afectando a su comportamiento. Porque la forma en que se entrena el cerebro a estas edades tempranas ante una frustración, un esfuerzo o una recompensa condiciona su conducta futura y su posterior capacidad de atención y aprendizaje.

De hecho, algunos estudios muestran que una mayor exposición a las pantallas de los niños está asociada a una mayor prevalencia de problemas de autocontrol (pues aprender a no ser pacientes ni a esforzarse), de déficit de atención por los estímulos muy intensos y cambiantes, además de posible depresión infantil.

Por ello la guía elaborada por la OMS enfatiza la importancia de seguir pautas saludables en los primeros años de vida, durante la infancia temprana, en la que se produce un rápido crecimiento y desarrollo cognitivo, se forman los hábitos de los niños y además las rutinas familiares están más abiertas a los cambios y pueden resultar más adaptables.

La guía se divide de la siguiente forma:

Bebés

Para los bebés se propone estimular su actividad física varias veces al día y privilegiar el juego interactivo mientras están acostados. Y para aquellos que todavía no tengan movilidad, se aconseja colocarlos al menos 30 minutos a lo largo del día boca abajo mientras están despiertos.

También se advierte que los momentos de pasividad –incluidos los que el niño pasa en un carrito o sillita de bebé, o sujetos a la espalda o contra el pecho de quien se ocupa de ellos– no deben superar una hora seguida. Y las pantallas de cualquier tipo, –desde el móvil a la televisión, pasando por los vídeos, los juegos de ordenador o las consolas– están totalmente desaconsejadas.

Entre 1 y 2 años

Para los niños entre uno y dos años, la actividad física debería ocupar al menos tres horas (180 minutos) de su día, y adoptar distintas formas. Y en cuestión de pantallas, mientras para los niños de un año se establece que deben evitarse siempre, para los de dos se menciona que el máximo debe ser una hora al día, aunque se subraya que menos sería mejor.

3-4 años

Para los niños de 3 y 4 años se siguen aconsejando al menos 180 minutos de actividad física variada, concretando que al menos 60 minutos de debe consistir en ejercicio de cierta intensidad.

Además se explica que un mayor tiempo dedicado a la actividad física es más saludable, mientras que el tiempo del uso del celular no debe ir más allá de una hora.

No es que el uso del celular y de las pantallas sean malas, sino que la sobrexposición es lo que a la larga, dañará la salud física y emocional de los más pequeños.