Es posible que tus padres hayan intentado reducir tus horas frente al Super Nintendo porque estaban preocupados por cómo podría afectar tu mente. Numerosos estudios han demostrado que los videojuegos que no requieren mucho movimiento físico pueden tener un efecto adverso en los niños. Pero, de manera contraria a la intuición, también se han realizado varios estudios que promocionan los beneficios para la salud que tiene esta actividad.

Los videojuegos son terapéuticos

Las consolas pueden ser una terapia para niños con enfermedades crónicas. La Universidad de Utah examinó los efectos de los juegos en niños diagnosticados con enfermedades como autismo, depresión y Parkinson. Los pequeños mostraron signos de mejora en resiliencia, empoderamiento y un espíritu de lucha a medida que jugaban.

Los investigadores creen en la capacidad de estos juegos para actuar sobre las neuronas, que ayudan a mejorar la calidad de pensamiento en los niños. De esta manera, el cerebro puede combatir cualquier enfermedad mental que pueda afectar a los infantes.

Mejoran las habilidades motoras de los niños

Dejar que un niño de 4 años se siente frente a un televisor con un control puede no parecer una buena idea. Pero los investigadores de la Universidad Deakin en Melbourne, Australia, no estarían de acuerdo. El estudio examinó a 53 niños y encontró que, aquellos que jugaban “juegos interactivos” tenían mejores habilidades motoras que los que no lo hacían.

Los videojuegos alivian el dolor

Los videojuegos no solo alivian el dolor emocional. También pueden ayudar a quienes sufren dolores físicos. En la Universidad de Washington desarrollaron un juego que ayuda a los pacientes que sufren de gran dolor físico. Mediante el uso de un antiguo truco mental: la distracción. Los hospitales militares encontraron que la experiencia ayudó a los soldados a recuperarse de sus heridas en el campo de batalla. Los soldados que jugaron “Snow World” necesitaron menos analgésicos durante su recuperación.

Los videojuegos mejoran las habilidades para tomar decisiones

Los videojuegos requieren reacciones rápidas y decisiones en una fracción de segundo que marcan la diferencia entre la vida y la muerte virtual. Los neurocientíficos de la Universidad de Rochester encontraron que estos juegos brindan al cerebro mucha práctica para tomar decisiones en el mundo real. También sugieren que los juegos orientados a la acción actúan como un simulador del proceso de toma de decisiones al brindar a los jugadores varias oportunidades de inferir información de su entorno y obligarlos a reaccionar en consecuencia.

Además, está demostrado que los adultos que juegan videojuegos tienen niveles más altos de felicidad o bienestar. Mientras que aquellos que no jugaban videojuegos tenían más emociones negativas y eran más propensos a estar deprimidos. No está claro qué hay exactamente detrás de este vínculo, o si la relación es incluso causal. Pero los videojuegos pueden ser un buen remedio para ayudar a nuestro estado anímico. No queda más que tomar el control, olvidarse del estrés y disfrutar de unas buenas partidas.